martes, 4 de septiembre de 2012

MAÍZ DEL PAÍS


Con este nombre se conocen aquellas variedades de maíz que se disponían en todas las casas del medio rural para la panificación. La desaparición de estas variedades se inicia hace unos 40 años coincidiendo con la llegada de los maíces híbridos americanos de mayor rendimiento y más resistentes y con el cambio del hábito alimentario, consistente en comer pan blanco que era lo que hacían las gentes pudientes.

En el estudio de Jairo Cortijo sobre el maíz en el Valle del Nansa, que ya ha sido objeto de una entrada en este blog, recogía la existencia de algunas variedades de maíz del país, que denominaba de: garoju delgado, garoju gordo y de Cades. Estas variedades todavía las siembran una quincena de personas en el valle.

Independientemente de que los distintos bancos de germoplasma en nuestro país custodian variedades de maíz recogidas en diversas campañas prospectivas en Cantabria, nosotros hemos decidido custodiar por nuestra cuenta estas variedades. Los cultivadores nos han cedido gentilmente algunas panojas que hemos sometido aun proceso de congelación a -18 ºC, durante 48 horas, a fin de combatir la palomilla del maíz – sitrotoga cerealella –, que es la mayor plaga que ataca al maíz en nuestro valle, durante el almacenamiento.
 










Después de este proceso las envasamos al vacío y las etiquetamos con los siguientes datos: nombre del agricultor/a, pueblo y año de cosecha, ayuntamiento al que pertenece, altitud y coordenadas de la finca donde se obtiene o en su defecto del pueblo donde se ubica la finca. 
 
 

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